Sueños

Ignacio Escañuela Romana

7 de agosto de 2025

A veces escribiría para olvidarlo todo, o bien lo haría para encontrar un momento abrumador y emotivo. O bien se atrevería a sugerir la forma de lo existente, como si fuese muy poderoso y pudiese controlar el ser y la historia.

Tal vez en ocasiones, reiría mientras trazaba las líneas con el boli, apresuradamente. O de modo críptico ensayaría a introducir recuerdos fundamentales, quizá sesgados por el tiempo y la historia construida. Aunque por las mañanas, usualmente le salían los muros de los hechos con los que tendía a chocar, como en un violento y oculto seísmo interior.

Hacía tiempo que las historias casi le habían abandonado y gustaba de retratar las experiencias directas, el instante en su forma efímera, ya que consideraba que era lo único importante y, quizá, real. No importaba, le era gratificante y en la tempestad interior algo se soltaba y podía nadar por dentro.

En fin, en ese ahora escribió de repente sobre el comienzo. Nada que se inicia lo hace sin un cierto dolor oculto, parte temido, mas también agradable en sí mismo. Intentó plasmar en el papel la noche opaca y los vientos secos de solano. Procuró, en fin, hablar de la misma escritura y de la materia que compone la vida: los sueños.

Escribir

Ignacio Escañuela Romana

11 de agosto de 2025

Escribir lo es si se realiza en el cantil, y el hombre se encuentra ante sí mismo y el mundo. No puede ser cómodo, ni acomodaticio, trillado o repetitivo; no puede buscar el éxito ni el fracaso, sólo centrarse en sí mismo. Escribir se pertenece, no pide nada más que la tarea, el trabajo de crear y sentir el resultado.

Que me arrastro y farfullo

Ignacio Escañuela Romana

6 de octubre de 2025

Ahora que apenas me arrastro y farfullo, que casi no contemplo ya los amaneceres y las estrellas carecen de sentido. Que siento los vientos de solano como un cierto alivio y el café ardiente y negro me parece agua. Ahora, en ese tiempo que pende del pasado, justo del momento, en esa historia que inmisericorde promete no cesar, a pesar de que carece de existencia para mis recuerdos anclados. Que apenas hilvano líneas y éstas surgen y se van sonrientes y cantarinas, en vez de trágicas y nostálgicas como debieran ser.

En fin, en estos tiempos perdidos, como todos los momentos lo son, cuando ya ni siquiera me llega el mensaje de lo salvaje y debo quedarme en la leve sutileza de la mirada perdida. Que me encuentro, sin embargo, conmigo mismo, aunque no sea agradable, mas ya sin miedos. Y me fuerzo a mirar hacia arriba para contemplar nubes viajeras, como todas lo son.

Pero también en ese actual en que existente sucede lo inesperado y en lo perdido de un cierto desierto gotas de significado puntual, sin pretensiones, existen inopinadamente. Que sonrío, entonces, quedamente, como si no fuese así. Pero lo es.

Dedicando

Ignacio Escañuela Romana

18 de septiembre de 2025

Ver el tiempo, ante todo. Ir transcurriendo. Aceptar el movimiento de lo que se va, en el crujido de cambios que surgen implacablemente. Aspirar ese aire exacto mientras se añora la confusión de lo diferente. Dedicar la intuición a no temer, no desear, sólo surcar el cambio. Aceptar, por lo tanto, lo seguro, indudable a pesar del tiempo milagroso.

en lo espeso

Ignacio Escañuela Romana

18 de septiembre de 2025

en el retorno a la normalidad, como idas y venidas en medio de lo espeso, soñar con estar fuera. para más tarde, descubrir que no hay una salida efectiva. de este modo, decidir recorrer la tarde y poner mañanas como tardes, tendido en el silencio interior que se oculta celoso tras palabras sobre pantallas. No olvides, se dice, no olvides que soy, sólo que estoy…

Amaneciendo

Ignacio Escañuela Romana

16 de septiembre de 2025

En el amanecer desde un otro, extrañas palabras e imágenes. Apenas si puede fijar, pero el bombeo constante del corazón le hace conocer que es, en el momento y el lugar, como un algo físico sólido, específico, en el conato. Poco a poco, se reconoce como persona, aunque no hay deseos, ni tampoco esperanzas. No obstante, ese algo concreto y asible le hace continuar en el tiempo, sin importar los futuros o los pasados, sin habilidad para la perseverancia inmortal, o el recuerdo, salvo palabras escritas al viento de un mundo eléctrico fantasmagórico.

Llega, nocturna

Ignacio Escañuela Romana

14/09/2025

Llega la noche y extraños estallidos de luz solar recorren su mente nocturna, como si estuviese absolutamente deslumbrado en mitad de los caminos en pleno verano, sudando a chorros, pesado y estático bajo el calor que le va cayendo. Llega sin preguntar y entonces sueña, y lo hace como inevitable y lejano.

Lo real se hace en esa luz a borbotones.

Como vagar

Ignacio Escañuela Romana

13 de septiembre de 2025

Y entonces de repente como vagar en vientos y soledades, tan propias que eran objetivamente ajenas, como un muro diferente que, no obstante, siempre estuvo ahí.

Ansiar, así pues, perderse en caminos desconocidos, sin rumbo, como símbolo de esa vida que, sí, apasionaba y hacía daño. Ardiente y pasajera.

Buscar una respuesta, no es posible, se dijo. Sólo ser uno mismo, o como sea que se nombre esa extraña identidad imaginada. ¿Qué es serlo?

Se sintió así, inesperadamente, perdido en el tiempo y para la historia, hasta que lentamente se fue encontrando cómodo y adaptado. Inútil, claro, mas de pie.

Río silente

Ignacio Escañuela Romana

13 de septiembre de 2025

Y entonces sueña con un enorme y ancestral río que silente se desliza hacia el oscuro océano, entre árboles cerrados en el negro cielo y enormes cañas y arbustos. Portador de una cierta verdad sobre los campos tendidos que ha ido hollando, de los que ha recogido experiencias y recuerdos, historias confusas y ardientes dramas. Al fluir hasta el olvido escucha los sueños de quienes se han aventurado a sus riberas, e incomprensibles visiones sobre los sueños, y sobre ríos, algunos posibles, otros imposibles pero existentes. Se sueña, pues, a sí mismo, como ancho y antiguo, en las existencias que tienden siempre hacia la mar.