Mi segunda novela publicada:
Categoría: Relatos.
La libertad (Kant)
Ignacio Escañuela Romana.
No hay ética sin libertad. Si no somos libres, no somos imputables. Si las condiciones sociales o biológicas me fuerzan a actuar, entonces no soy culpable. Así lo vió Spinoza quien afirmó entonces que se condena a las personas a penas legales no por su autoría o libre decisión, sino por el hecho objetivo de que el hecho cometido va contra el interés social o colectivo.
Kant encaró el problema e hizo de la libertad un postulado de la razón práctica: algo que debo suponer necesariamente pero que no puedo demostrar de ningún modo a través de la teoría, de los conocimientos del mundo. Sólo podemos asimilar fenómenos condicionados por nuestros conceptos, no cómo sean las cosas mismas. Que seamos libres o no es entonces un supuesto necesario de una ética que se quiere universal, pero no algo que sepamos con ninguna certeza. Es más, se convierte en una afirmación que sabemos nunca tendrá demostración posible.
¿Entonces?. Actuaremos como sujetos que se suponen libres, pero que pueden no serlo. Tomaremos a los demás como un trasunto de ese yo nuestro: otro yo que debe ser también de decisiones espontáneas.
¿No basta?. No, claro. Pero yo estoy de acuerdo en que se trata de un principio que no admite prueba ni en positivo, ni en negativo. Y es una sensación: incluso quien afirma un determinismo estricto no deja de sentirse internamente libre. Y es una afirmación muy necesaria para afirmar normas válidas universalmente. Que afectan a todos por el hecho de ser sujetos racionales dotados de capacidad de decisión.
La libertad moderna.
Ignacio Escañuela Romana.
La libertad moderna está formada por la primera y principal afirmación de Descartes: Dudemos de todo. Seamos capaces de soportar esa duda, de vivir en la incertidumbre. No corramos a creer a nadie, ni a nada. Busquemos en nuestro interior para fundar la certeza.
Me temo que el siglo XIX, desde el idealismo alemán a Nietzsche no entendieron esto. Que el asalto a la racionalidad de la época romántica, que nos conduce, a través de una larga escalera, hasta el escepticismo posmoderno, no acaba de entender esto. Husserl acudió, sin éxito, al criterio cartesiano de la evidencia, que la ciencia contemporánea ha destrozado.
Temo, pues, que la escalera nos ha llevado al predominio actual del ruido de los medios y las redes sociales. Muchas opiniones interesadas. Demasiado sentido común, que camufla un pensamiento imperante, ideológico. Consignas repetidas hasta que uno crea que son propias.
Dudemos, sí. Busquemos dentro del sujeto. Pero pongamos también bajo la incertidumbre al propio sujeto.
En definitiva, Descartes nos propuso conquistar la libertad que consiste en entender para ser libres (Spinoza). Busquemos de forma constructiva, pero busquemos. Sin miedo a la incertidumbre. Ya Heráclito lo dijo: «yo me investigué a mí mismo».
https://filosofia-reflex.blogspot.com/2021/05/el-principio-de-la-libertad-moderna.html
Verdad y opinión. Política.
Ignacio Escañuela Romana.
La relación entre verdad y opinión. La paradoja de la democracia. El campo discursivo y el problema de unos valores de justicia universales. Una reflexión, en suma.
Hibris.
Artículo publicado en Rebelión: