Ignacio Escañuela Romana
16 de septiembre de 2025
En el amanecer desde un otro, extrañas palabras e imágenes. Apenas si puede fijar, pero el bombeo constante del corazón le hace conocer que es, en el momento y el lugar, como un algo físico sólido, específico, en el conato. Poco a poco, se reconoce como persona, aunque no hay deseos, ni tampoco esperanzas. No obstante, ese algo concreto y asible le hace continuar en el tiempo, sin importar los futuros o los pasados, sin habilidad para la perseverancia inmortal, o el recuerdo, salvo palabras escritas al viento de un mundo eléctrico fantasmagórico.