Ignacio Escañuela Romana
2 de septiembre de 2025
Dejando la carrera por esto o aquello, lograr no perder una cierta perspectiva de lo real. Reacostumbrarse, entonces, a amaneceres y anocheceres, bajo el cielo y en el susurro de los olivos en la marea nocturna. Reviviendo el silencio de la luna que recorre impasible el firmamento. Olvidando la chispa de la prisa y la preocupación agotadoras.