Ignacio Escañuela Romana
14 de agosto de 2025
A veces consideraría la misma amplitud del universo y el lugar del existir, y su tiempo. Pensaría en comprenderlo de alguna manera, críptica pero eficaz, en visiones oscuras o luminosas, nocturnas. También en entenderse. Tal vez esto último era más difícil aún que lo primero.
Pero, sucediese o no, la mente se obcecaba en imponer sus propios sueños, quizá recuerdos transversos.
Mientras, quisiera retornar a sueños metafísicos inesperados en la eternidad de espacios y tiempos. En todo caso, ser audaz en imaginar y, entonces, decidir.