Un lento orbayu, entre gatos

Ignacio Escañuela Romana

1 de junio de 2024

Tras una pérdida, aquélla, resonarían una y otra vez los versos de Cesare Pavese, las «viejas palabras» oídas, «vanas y cansadas». Entonces esperar en la nada aunque me dijese, leyendo de forma repetida, soy ya «quien no te espera». Y dejar que el orbayu me vaya calando, observando los cielos de una primavera de ligeras tormentas efervescentes, entre olivos en las tierras ocres, con una naturaleza que siempre renacerá.

Quizá maullar por las noches con esos gatos que sí, «lo sabrán». Seguirán esos «otros días», esas «otra voces», mientras gesticularía… Maullemos, pues, como si lo supiésemos.

Imposible darse de nuevo, musitó Lem a la vuelta de Solaris. Mirando a las lunas ocultas, entre chorreones de ese agua imparable, rostro nocturno «de primavera». Sí, ese corazón que sangra dulcemente, en sombras, «voces y despertares». Tal vez quisiera ya no despertarme tanto en ese «sonido falso de mi moneda» ante el muro de «tu terrible ausencia», de José Agustín Goytisolo.

Entonces al alba, bajo el orbayu, una sonrisa soñada …

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Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

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