Ignacio Escañuela Romana
20 de junio de 2025
Escuchó la canción en la lejanía, única, casi olvidada pero viva. Se dejó llevar, rememorando los recuerdos en el tiempo pretérito de aquellos hechos desnudos ya perdidos, pero residentes en la memoria, extrañamente sólidos en algún lugar de la remembranza. Sintió el tiempo como un peso absurdo, con un cierto malestar, mientras simultáneamente revivía y todo ello le traía un aroma de la vida, una brisa nocturna, la presencia, el tacto lento, la corporeidad, la suavidad. Se estremeció y sintió el sentido único y escurridizo, revelado, ante sí, como un susurro al oído. Se estremeció y repitió placeres, conforme todo seguía.
Conectada, entonces, su vida, al través de los años, encontrando lo único, intransferible, eficaz, en la canción lejana.