Ignacio Escañuela Romana
5 de junio de 2025
Tal vez la noticia le tomó en un mal momento. O quizá era un problema de edad, de historias demasiado repetidas y de huecos que nunca se colman.
O quizá fue una extraña crisis de consciencia, de cómo todo pasa, las personas también, como procesos en el tiempo imperturbable.
A menudo, había pensado acerca de quienes habían vivido en aquellas calles, y de qué queda. De sus vidas tan importantes para ellos mismos, para todos, de los objetos dejados atrás y que persistirían.
Incluso le dolía imaginar la vida de las personas a las que quería después de haber él desaparecido. Cómo vivirían, cómo no podría apoyarlas, de las llamadas constantes que ya no recibirían o que no podrían hacer. En fin de todo eso, en formas terriblemente dolorosas.
Sentir todo ese dolor le embargó y hubiese querido soñar en otras vidas renovadas.
Para expresar escribió, sin que fuese capaz de acercarse siquiera a la expresión que urgentemente necesitaba. Desapareciendo un poco más, en medio de lo que denominamos vivir.