Ignacio Escañuela Romana
12 de mayo de 2025
Tal vez fuese la tarde de suaves brisas, restos de vientos ponientes del profundo Atlántico, viniendo a borbotones hasta tocar a los eucaliptos, en luces grises, ocres y blancas. Quizá simplemente se me vino a la mente sin que pudiera desecharlo. De recuerdos lejanos, ya, de formas y otros misterios amplios y coloreados. No perfectos, no, ni brillantes y acabados, sino con más tonalidades en existencias afirmadas, viejos ya desde el origen. No nostalgia, en absoluto, mas recuerdos de otras primaveras diferentes, lugares y luces ya en el no ser, otros sentidos.
Tal vez fuese simplemente porque sí, como un viejo hábito oculto, un residuo recalcitrante, o algo que jamás terminó de irse. Como fuere, sí, hoy renacen las sensaciones brevemente al son de brisas del poniente, justo cuando el último rayo verde debe estar form´ándose en olas murmuradoras, que silban al oído del durmiente y le hacen soñar con lo que creía haber olvidado para siempre.