Libros sobre libros

Ignacio Escañuela Romana

Agosto 2014

En algún sitio borgiano debe haber un libro de los libros: el que posee la clave de todo el universo. Es quizá casi imposible encontrarlo, pero entonces no hay posibilidad alguna de saber que es EL libro. Quizá nos planteamos que fuese útil encontrar otro libro adicional en que se nos dijese que ése sí es el libro, pero caeríamos en la cuenta de que puede ser que el otro libro, el que dice que no lo es, sea el certero. Ya que todos los posibles han sido escritos y están en la Biblioteca de Borges.

Al viento, sobre los parajes en que el monje, en su senectud, recoge los fragmentos voladores de los manuscritos quemados, en la ex-biblioteca de Umberto Eco, intentamos con él componer un significado. Sobre los fragmentos, uniendo e imaginando, como hacemos con los datos accesibles de la realidad, intentamos completar verdades posibles: libros completos. Pero nos arriesgamos a unir partes heterogéneas y componer un absurdo: ¿o carecían de sentido los libros originales quemados?.

Quizá termine por ser más provechosa la biblioteca Brautigan de los libros rechazados. ¿Qué libro rechazamos al resto de manuscritos decidiendo su insignificancia?. A veces pienso en todos los textos que fueron dejados por los hombres y el tiempo y que nunca podremos leer. Algunos quemados por el propio autor que los creó.

Quizás el libro de todos los misterios fuese rechazado y olvidado irremisiblemente a partir de un libro inútil y que conocemos. Tal vez encontrásemos los escritos de Heráclito y todos los textos redactados sobre su pensamiento necesitasen un profundo borrado y olvido. O es posible que los echásemos de menos como explicaciones más completas y coherentes que los mismos pensamientos originales.

Desconfío, en global, de la sociedad y los tiempos, de las modas y los resaltes, luego añoro los libros condenados al tiempo que fueron abandonados para el olvido. Ideas poderosas a las que ya no podré nunca acceder, sin remedio.

Como todo, el universo, la historia, en tanto hechos humanos, se despliegan en el tiempo. Quizá hacia el olvido, en los espacios y tiempos vacíos, del que nos habla el monje, al final de la obra de Eco. O hacia las caídas infinitas a donde los fallecidos son arrojados en la Biblioteca de Borges.

Los libros quedan como proyectos que clasificamos en base a otros programas, y éstos a su vez …

(Referencias:

Borges, J. L. (2000) La biblioteca de Babel: Cuentos selectos y un poema. Emece. Publicado por vez primera en 1941.

Eco, U. (2003). El nombre de la Rosa. DEBOLSILLO. Publicada por vez primera en 1980.

Sobre la Biblioteca Braunigan, por ejemplo: González, M. (2014). La biblioteca de los fracasados. El País https://elpais.com/cultura/2014/07/01/babelia/1404218227_025028.html)

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Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

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