Blue velvet

Ignacio Escañuela Romana.

La nostalgia me rodea, como una niebla densa y persistente. Resuenan en mi mente retazos sin control, pero con mucho sentido. Son tristes y cortantes, pero valiosos. Una y otra vez, sin poderlo evitar, la canción de Bobby Vinton: «And I still can see blue velvet»: porque la noche era azul en mitad de la ciudad mientras tú y yo estábamos.

Quizá porque el hombre ha sido hecho para vivir en un permanente pasado: en la derrota del ahora que veo, siempre, como recuerdo. Tal vez, debido a que construimos de nuevo los hechos y las interpretaciones las recreamos. ¿Cuántas veces no soñamos con algo para, de pronto, caer en la cuenta de que no tiene relación con la construcción consciente que habíamos hecho?. No importa, reinventamos nuevamente y dejamos atrás los sueños.

Byron decía aquello de: sólo me arrepiento de lo que no he hecho. Bueno, no puedo aplicar este principio, la verdad, y lamento muchas cosas que he hecho. Posiblemente, volvería a cometer los mismos errores, aunque, ¿quién lo afirma?, tal vez no. Imposible comprobarlo.

Sabes, todo consistió en bañarnos en la «purple rain», escuchando en un walkman compartido a Prince and the Revolution, cayendo esa lluvia sobre nosotros, andando por la calle, cuando sólo existíamos los dos y todo lo demás, incluso las ambiciones, se había borrado.

Permanece la duda, de esos futuros abiertos en aquel momento que ahora, con certeza, son ya imposibles. Sí, que tú y yo convertimos en una nada. Porque vago por esa noche «tan oscura como fría», por la eterna calle del olvido, conforme escucho a Los Secretos.

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Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

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