Ignacio Escañuela Romana
11/07/2024
Fue tal vez uno de aquellos extraños días pasajeros, en los que uno quisiera abrir la boca completamente y gritar con todos sus pulmones, pero en los que no se atreve. Sentido como si el transcurrir de los segundos rápidos e interminables le produjera una desazón ambigua, a la que no era capaz de dar razón, encontrarle un sentido. Como si la vida aparente fuese por un camino y la real por otro, alienado de sí mismo.
Fue, pues, uno de los días paradójicos, de los que uno desea que concluyan con prontitud, mas siente lentos y difusos, interminables y etéreos en medio de nubes grises.
Fue, por lo tanto, uno de esos días vividos de un modo u otro, a los que se les concluye con el término de estas palabras apuntadas con dolor en un blog, en el tiempo que no cesa.