Ignacio Escañuela Romana
Bajo ríos de alcohol en su sangre, deambulando por calles en penumbra en camino incierto hacia su casa, repasando historias y mentiras que no consiguen huir de su mente, con recuerdos imposibles. A pesar de todo, no logra trazar sentidos y los hechos se viven, pasan, huyen, se carcajean a lo lejos. Como presencias huidizas, tiempo que juega.
Igual, sabe que la historia es la continuidad de matanzas y sin sentidos, genocidios, guerras, desastres, inutilidad de la búsqueda. Dolor, simple dolor. Como un representante más, se siente señalado. Partícipe.
El vacío que no escapa a pesar de todo lo bebido. El sinsentido personal, la desesperación de toda la humanidad bajo el peso de los tremendos errores repetidos. En todo piensa, nada entiende, todo le horroriza como un congelador ahí dentro, en el corazón. Un tiempo banal, aún más absurdo por esto, viento que rula.
Observa la farola más cercana con luces danzantes en las ramas que se mueven en el viento de marea. «If you come down to the river», le llega desde el interior, profundo, la canción de Creedence Clearwater Revival. Sí, «Rollin’ on the river»… Si tan sólo llegase al río y pudiese observar la lenta corriente que se desliza, bajo cielos oscuros… «Worryin’ ‘bout the way things might have been», se dice. Luces crepitando ante sus ojos desnudos.