Ignacio Escañuela Romana
Kant, la Ilustración, soñó en una sociedad sin tutores, donde cada uno fuese libre para pensar por sí mismo, usar su propia razón, opinar en ese sentido.
Pero en esta sociedad siguen los tutores autoproclamados diciendo a los demás qué deben pensar. Exclaman, yo sé mejor que vosotros la verdad. No os equivoquéis y dejad que piense por vosotros. La felicidad, vuestro interés, es más sencillo de lograr por esta vía.
Todo hombre, sin embargo, alberga la capacidad, y el valor, de acercarse a la verdad por sí mismo: a aquella que desde su consciencia, para sí misma, pueda fundar.